Los profesionales que adquieran un patinete eléctrico para el desempeño de su actividad profesional podrán deducirse el IVA y el IRPF del coste de su precio de compra. Según ha tenido ocasión de pronunciarse la Subsecretaría General de Impuestos sobre la Renta de las Personas, en reciente consulta vinculante de fecha 29 de mayo de 2020 (V1690-20).

La resolución determina que los patinetes pueden ser equiparables a los automóviles a efectos tributarios. Para la deducción del IVA, el uso de estos vehículos debe estar vinculada directa y exclusivamente a la actividad empresarial. No obstante, si se trata de vehículos automóviles de turismo, ciclomotores o motocicletas, si se demuestra que se encuentran afectos parcialmente a la actividad empresarial o profesional del sujeto pasivo, la AEAT admite su deducción parcial correspondiente al 50%, excepto que sea uno de los vehículos incluidos en la lista tasada del art. 95 LIVA.

A efectos de considerar el patinete como un vehículo turismo, un ciclomotor o una motocicleta, y proceder al beneficio de la deducción parcial correspondiente, deben cumplirse los requisitos fijados por la Dirección General de Tráfico del Ministerio del Interior en la Instrucción de 3 de diciembre de 2019, en lo relativo a las características para que resulte posible la equiparación referida.

Respecto al nivel de afectación, le corresponde el obligado tributario, el esfuerzo probatorio de demostrar que el vehículo en cuestión se usa total o parcialmente para la actividad profesional.

La AEAT por su parte, se ha pronunciado al respecto, manifestando que no es prueba suficiente la declaración-liquidación presentada por el propio sujeto pasivo. Tampoco la contabilización o vinculación de los correspondientes bienes de inversión en los registros oficiales de la actividad empresarial, sin perjuicio de que esta anotación sea otro requisito indispensable para ejercitar el derecho a la deducción.

Para la deducción de los gastos relativos a la adquisición, mantenimiento o utilización de los vehículos, se requiere que tengan la consideración de elemento patrimonial afecto a la actividad. Y para ello, debe estarse a la Instrucción de la Dirección General de Tráfico. De este modo se determinará si se trata de un vehículo afecto a la actividad a los efectos de la deducción de los gastos derivados de su adquisición y utilización.