El 1 de septiembre entrará en vigor el nuevo Texto Refundido de la Ley Concursal, una nueva reforma sobre las continuas reformas que ha sufrido esta norma.

El Real Decreto Legislativo 1/2020, de 5 de mayo, aprobaba el Texto Refundido de la Ley Concursal. La nueva Ley Concursal, pretende “refundir, armonizar, clarificar y ordenar la confusa legislación concursal”. Quizás es el momento más adecuado, teniendo en cuenta la crisis económica derivada de la pandemia por coronavirus y la incipiente presentación de concursos que se avecina.

La Ley Concursal de 2003, no dio respuesta a los acreedores concursales que buscaban salvaguardas sus derechos de crédito. Como tampoco, resolvió el problema de continuidad y subsistencia de la empresa deudora. La práctica totalidad de las empresas que entran en concurso, van a la liquidación concursal.  

La regulación Concursal no estaba adecuada al contexto económico y empresarial, pasando por alto el hecho que en nuestro país la mayoría de empresas son negocios de reducida dimensión. Se han introducido diversas reformas que a modo de parche no han resuelto el problema, sino que han complicado la aplicación de la normativa concursal, haciéndola mucho más confusa. Se trata de una de las leyes más reformadas del ordenamiento desde que entró en vigor.

La crisis derivada de la pandemia por coronavirus va a acarrear graves y profundos problemas de solvencia y liquidez para todo el tejido empresarial. El motivo más destacado es la existencia de una sustancial mayoría de pequeñas y medianas empresas., las cuales sufren en mayor medida las graves consecuencias de las crisis, y resultarán muy afectadas por los procesos concursales.

El nuevo texto recientemente aprobado, busca el reordenamiento de toda la normativa, unificándolo en un solo texto, para aportar coherencia y eficacia. Parece ser que la unificación y orden adoptado, evita en mayor medida la anterior dispersión, atomización y desconexión entre preceptos de una misma materia, que contenían las anteriores versiones de la Ley Concursal.  

El real decreto que aprueba el Texto Refundido de la Ley Concursal, admite que «la historia de la Ley Concursal es la historia de sus reformas. Es difícil encontrar una ley que, en tan pocos años, haya experimentado tantas y tan profundas modificaciones. Las esperanzas que había suscitado ese derecho de nueva planta, con la lógica aspiración a la estabilidad normativa, pronto se desvanecieron».

A pesar de adoptar un orden más lógico en cuanto a los preceptos que contiene la ley, y dotar de cierta mayor claridad en su redacción, el texto ha sido aprobado con excesiva precipitación en el marco de este escenario tan complejo como consecuencia de la pandemia. Ya hay críticas muy autorizadas que alertan de la falta de cambios más profundos y la posibilidad que se trate de un nuevo parche sin más, que contribuya a complicar a la larga la aplicabilidad de la norma.

La aspiración que se debería afrontar es la necesidad de incrementar la eficacia de los procedimientos, minimizar costes, y e intentar que el deudor con problemas financieros y de solvencia, pueda continuar con su actividad empresarial. Parece ser que esta última reforma, tampoco logrará satisfacer estas aspiraciones tan imprescindibles y necesarias para nuestras empresas.