El gobierno catalán está finalizando la tramitación para aplicar el impuesto que gravará las emisiones de CO2 a unos 3,6 millones de vehículos. El agosto pasado se aprobó la Ley del Cambio Climático que contempla la integración de la referida la tasa. A pesar de la suspensión de la tramitación en la regulación del impuesto, a consecuencia del recurso interpuesto por el Gobierno central ante el Tribunal Constitucional (TC) por una supuesta invasión de competencias, no obstante, en junio de este año, el TC ha resuelto la plena constitucionalidad del impuesto según sentencia firme.

El tributo se aprobará, modificando la Ley del Cambio Climático, en la esperanza que quede aprobado por el Parlament Català contando con un amplio consenso, habida cuenta que la mayoría de los partidos ya lo aprobaron en 2017, de forma previa al recurso interpuesto por el Gobierno español ante el TC.

Se regulará que el tributo resulte aplicable cada 31 de diciembre del año, cobrándose en noviembre del año siguiente. La recaudación, en noviembre de 2020, está estimada en 40 millones de € para el primer año y 80 millones para el segundo, destinándose por Ley, a dos fondos: uno para luchar contra la emergencia climática y otro para preservar el patrimonio natural.

La intención del ejecutivo es que la aplicación del tributo sea progresiva (quien más contamina, más paga) y cuenta con una notable complejidad técnica. En ese sentido. el impuesto grava los gramos de CO2 (o dióxido de carbono) por km. emitido por cada vehículo. Este dato viene incluido en la ficha de los coches nuevos, no obstante, no se controlaba en el pasado. Por dicho motivo, la Generalitat encargara al Barcelona Supercomputing Centre, una solución técnica que posibilite saber el grado y cantidad de emisiones de cada modelo de vehículo, teniendo en cuenta el carburante, la cilindrada, el peso o el motor etc…

El anteproyecto de ley determina que este año, los vehículos comenzarán a tributar la tasa a partir de 120 gramos de C02 por km.  (Los vehículos eléctricos o similares no tributarán). El cómputo de la tasa se llevará a cabo según 5 tramos diferentes de emisiones. En ese sentido, de 120 a 140 gramos por km., se tributará 11 €, o 32 € en el caso que excedan los 170 gramos de emisiones por km.

Por su parte, los motores de gasolina son los que más CO2 vierten al medioambiente, mientras que los vehículos diésel emiten más NO2 (dióxido de nitrógeno). En 2020, la tasa será más severa, y empezarán a tributar los vehículos, las furgonetas y motos a partir de 95 gramos de CO2 emitidos por km. Por ejemplo, un Porsche Cayenne que, por peso, caballos y otras características, contamina 265 gramos de CO2 por km., pagará este año 127,5 €, y en 2020 deberá tributar 176 €.

Aparte de la confusión técnica en cuanto a la aplicación del tributo, éste cuenta con el rechazo total de las patronales del motor. De ahí que la patronal de los fabricantes de vehículos de motor en general, critiquen duramente la futura aplicación del tributo, y hayan formulado alegaciones contra el Anteproyecto de Ley.

La Patronal de fabricantes de vehículos manifiestan que se encuentran conformes con la necesidad de reducir las emisiones de CO2, pero consideran innecesario incorporar un impuesto cuando ya existe el impuesto de matriculación (que actualmente ya se encuentra gravando las emisiones. Y, asimismo, el impuesto de circulación (donde en algunos ayuntamientos, como Barcelona, se pretende castigar a quien más contamina).

La Patronal considera que el nuevo tributo perjudica «al sector y la actividad económica de Cataluña, porque puede reducir las matriculaciones». Se ha propuesto «transformar el impuesto de circulación para añadir criterios medioambientales, enfocados al uso de los vehículos y comunes en todos los territorios». Y por otro parte, y para evitar se castigar a quienes compren coches nuevos, se propone eximir del pago a los que tienen solo cuatro o cinco años de antigüedad.

A efectos informativos, la Generalitat ha previsto realizar una campaña comunicativa en mayo, remitiendo cartas a cada conductor, recordándole lo que contamina su vehículo y cuánto deberá tributar. En el caso de domiciliación del recibo, se contempla una bonificación del 2%. El primer año, además solo pagarán furgonetas y coches. Las motos comenzarán a pagar en 2021 por las emisiones de 2020