La finalidad es que todos los smartphones de la Unión Europea (UE), dispongan del mismo tipo de cargador, en principio el modelo USB tipo C. Uno de los fines principales es la reducción de residuos electrónicos. En ese sentido, La Comisión Europea pretende la regulación de la homogeneización de todos los cargadores de teléfonos móviles, así como dispositivos similares comercializados en toda la Unión Europea. Las organizaciones de consumidores persiguen dicha medida desde hace muchos años, pero los fabricantes son reticentes a la aplicación  de esta medida. Sobre todo en el caso de Apple que considera se trata de una decisión contraria a la iniciativa innovadora de la industria.

A efectos de usuarios y consumidores, evidentemente la iniciativa de un único cargador universal para todos los países de la UE, acabaría con uno de los inconvenientes más importantes, es decir la necesidad de los usuarios de disponer de cargadores diferentes para cada dispositivo. Y además, implicaría la reducción de unas 51.000 toneladas de residuos eléctricos que consta se generan cada año, según ha determinado el Parlamento Europeo.

El Parlamento Europeo ha retomado la cuestión de la necesidad de armonizar los tipos de cargadores existentes, por lo que propondrá su regulación para que exista un único cargador estándar, no solo por su conveniencia económica y comodidad para os usuarios, sino también por la «necesidad de que la UE actúe para reducir el volumen de deshechos electrónicos«. Los informes técnicos anticipan que para el año 2020, la basura electrónica que produce la UE, se incrementará hasta los 12.000 millones de toneladas.