El Tribunal de Justicia de la Unión Europea afirma que se trata de un “suministro no solicitado” que puede ser sancionado por una autoridad nacional distinta de la establecida por la legislación comunitaria en el sector de las comunicaciones electrónicas.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha dictaminado que la comercialización de tarjetas SIM que contienen servicios de pago preinstalados y preactivados es una práctica comercial agresiva y desleal cuando los consumidores no han sido informados de ello previamente.

Por tanto, según la sentencia publicada, se trata de un “suministro no solicitado” que puede ser sancionado por una autoridad nacional distinta de la establecida por la legislación comunitaria en el sector de las comunicaciones electrónicas.

El tribunal de Luxemburgo resuelve de esta forma la cuestión elevada por la Justicia italiana después de que el Tribunal Regional de lo Contencioso-Administrativo del Lacio anulase las multas que habían sido impuestas a Wind Telecomunicazioni (actualmente Wind Tre) y Vodafone Omnitel.

Estas dos empresas fueron sancionadas por la Autoridad de Defensa de la Competencia italiana por haber comercializado tarjetas SIM en las que se habían preinstalado y preactivado unos servicios de navegación por Internet y de contestador cuyos gastos se facturaban al usuario a menos que éste hubiera solicitado expresamente su desactivación, apunta Europa Press.

El TJUE ha remarcado que la solicitud de un servicio debe ser una elección libre del consumidor. Y ha añadido que cuando el consumidor no ha sido informado ni del coste de unos servicios ni siquiera de que están preinstalados y preactivados “no es posible considerar que el consumidor haya elegido libremente el suministro de dichos servicios”.

En consecuencia, deduce que unos comportamientos como los que se imputan a los operadores de telefonía involucrados en este caso constituyen un “suministro no solicitado” y, por tanto, constituyen una práctica desleal en cualquier circunstancia. Leer noticia original