La existencia de una sucursal de una compañía aérea en un Estado miembro de la Unión Europea (UE), no confiere automáticamente la competencia de los órganos de dicho Estado para conocer de los litigios entre la compañía aérea y los pasajeros, según establece el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, de 11 de abril de 2019. Por tanto, el viajero afectado debe hacer valer sus derechos frente a los jueces del país donde la compañía tenga su domicilio social o en su caso, en el país de salida y llegada del vuelo.

En consecuencia, un órgano jurisdiccional de un Estado miembro de la UE, carece de competencia para conocer sobre un litigio derivado de una reclamación de indemnización interpuesta en virtud del Reglamento sobre los derechos de los pasajeros aéreos, cuya demanda se dirija frente a una compañía aérea establecida en otro Estado miembro, por el hecho de que dicha compañía tenga sucursal en la demarcación del órgano jurisdiccional ante el que se ha presentado la demanda, no habiendo participado dicha sucursal en la relación jurídica entre la compañía y el pasajero afectado.

El Reglamento sobre los derechos de los pasajeros aéreos de la UE no contiene reglas que determinan o regulen la competencia internacional de los tribunales de los Estados miembros. Por lo tanto, la competencia internacional de un órgano jurisdiccional de un Estado miembro debe ser analizada en virtud del Reglamento relativo a la competencia judicial.

El órgano jurisdiccional competente podría estar situado en el lugar de salida o en el de llegada del vuelo en cuestión, según la regla de la competencia especial basada en el lugar de cumplimiento de la obligación. O en todo caso, y en función de lo determinado por el principio general del foro del demandado, donde la compañía aérea tiene su domicilio social.

Por otro lado, la regla de competencia especial en favor de los consumidores que establece la competencia de los tribunales en función del domicilio del consumidor o pasajero aéreo no resulta de aplicación a este supuesto. El Reglamento establece que sólo podrá aplicarse a los contratos de transporte combinados (viaje y alojamiento) por un precio global.

A su vez, el concepto de sucursal conlleva la presencia de un centro operativo que se revela frente a terceros, de forma duradera hacia el exterior como la extensión de una casa matriz.

Por su parte, el litigio debe referirse a actos derivados de la explotación de una sucursal o en su caso, a obligaciones contraídas por la referida sucursal, representando a la empresa o domicilio matriz, siempre y cuando dichas obligaciones deban observarse en el Estado donde se halle la referida sucursal.

Un billete de avión adquirido a través de Internet, no determina que el contrato de transporte suscrito entre el viajero y la compañía aérea se celebre a través de una sucursal a efectos de establecimiento de la competencia jurisdiccional.